Corea del Norte. Entre la miseria del pueblo y el chantaje nuclear.

Corea del Norte es el país más cerrado del mundo. La dinastía Kim que, cual monarquía absoluta, ha asegurado la insólita sucesión de dos generaciones de padres a hijos (de Kim Il-Sung a Kim Jong-Il y de éste a Kim Jong-Un) en un régimen “comunista”, ha mantenido desde hace casi siete décadas su férreo dominio sobre la sociedad norcoreana.

En los últimos días, el gobierno de Pyongyang ha declarado roto el armisticio que puso fin a la cruenta Guerra de Corea (1950-53) desatada por el gobierno del Norte cuando invadió al Sur para unificar el país por la fuerza e imponer sobre toda la península su régimen comunista. En esa ocasión, crearon un conflicto de inmensas proporciones que motivó la intervención de las Naciones Unidas para contener la agresión del Norte y luego la de China para apoyar a su aliado comunista. Este conflicto ocasionó la muerte o desaparición de más de 2,9 millones de personas, entre militares y civiles. Con el armisticio, la península quedó dividida en dos Estados enemigos y, en consecuencia, una inmensa tragedia humana afectó a las familias separadas por el paralelo 38, muchas de las cuales no han podido reencontrarse desde entonces o carecen de información sobre los que se encuentran del otro lado de la línea de demarcación.

A partir de entonces, las dos Coreas tuvieron derroteros políticos y económicos diametralmente opuestos.

En el Sur, se sucedieron varios regímenes militares de derecha, apoyados por Estados Unidos, y se desarrolló una economía capitalista, con una fuerte alianza entre el Estado y los nacientes grupos industriales y financieros, denominados chaebols. Sólo en 1988 se estableció un sistema democrático liberal, con elecciones libres tanto a la presidencia como al parlamento.

De acuerdo con los estudios de Maddison (2002) y Maddison Project (2012), el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de Corea del Sur, a precios constantes de 1990 pasó de 854 dólares anuales en 1950, a 2.824 en 1973 y a 21.701 en 2010. A precios corrientes, el PIB per cápita, medido por la Paridad del Poder Adquisitivo de este país ha alcanzado los 32.431 dólares en 2012 (IMF, 2013). Por la magnitud del valor total del PIB medido por el tipo de cambio a precios corrientes, Corea del Sur resultó la 15ta del mundo en 2012, con un PIB de 1,151 billones de dólares (IMF, 2013). Este país, en la actualidad, es uno de los principales líderes en el comercio internacional, ocupando el séptimo lugar en exportaciones mundiales y el noveno en importaciones, con una balanza comercial tradicionalmente superavitaria (OMC, 2012). Por otra parte, en términos del Índice de Desarrollo Humano (IDH), Corea del Sur ocupa la 12ma posición en el mundo, con un índice considerado Muy Alto (PNUD, 2013).

Desde el fin de la guerra, Corea del Sur inició un proceso de desarrollo basado en un modelo de industrialización orientado a las exportaciones que cambió notablemente la estructura económica y las características de su inserción económica internacional. De un país agrario atrasado pasó a una potencia industrial, líder en las exportaciones de bienes industriales, intensivos en capital y en tecnología. Hoy es un país moderno e integrado al mundo, con una población que goza de un alto nivel de vida y con un sistema democrático con más de dos décadas de existencia.

En cambio, Corea del Norte optó por un sistema de dictadura comunista que se mantiene hasta la actualidad y en la que el máximo líder ejerce el poder de manera absoluta con el apoyo del Partido del Trabajo de Corea (comunista) y el soporte de las Fuerzas Armadas y de un férreo sistema represivo. Al igual que otros países comunistas estableció un sistema económico centralmente dirigido, se cerraron los espacios al mercado, se destruyó al sector privado y se estatizó toda la economía. En las primeras décadas, la ayuda económica de la Unión Soviética y de China, así como un fuerte esfuerzo inversionista doméstico del Estado, contribuyeron a altas tasas de crecimiento económico. Sin embargo, este crecimiento ha sido desproporcionado a favor de la industria pesada y de la industria militar. Con alrededor de 24,5 millones de habitantes, su ejército es considerado el cuarto mayor del mundo, con alrededor de 1.160.000 efectivos (IISS, 2010), siendo el de mayor cantidad de militares activos en proporción de su población (47 por cada mil personas). El inmenso esfuerzo militar ha afectado el crecimiento de la producción agrícola, así como la industria de bienes de consumo, y en consecuencia, ha deteriorado el nivel de vida de la población.

Mientras los gobernantes norcoreanos muestran con orgullo su numeroso ejército en desfiles militares, lanzan misiles y realizan pruebas nucleares, la población enfrenta una profunda escasez de bienes de consumo elementales. En varias oportunidades, diversas agencias internacionales han debido enviar ayuda en forma de arroz para paliar las hambrunas desatadas por la ineficacia del sistema productivo norcoreano y por pésimas cosechas.

El esfuerzo de desarrollo de Corea del Norte después de la guerra y hasta los años 80’s se centró en la industria pesada pero, a diferencia de su vecino del sur, no optó por un esfuerzo exportador sino por una industria que sirviera a los objetivos estratégicos del régimen. Hacia la industria de construcción de maquinarias, el acero, el cemento y los combustibles se dirigieron la mayor parte de las inversiones en los diversos planes quinquenales. A partir de los años 90’s, la persistente escasez de bienes de consumo necesarios para la población llevó al gobierno a orientar su atención hacia las industrias ligeras, de bienes de consumo y la agricultura, aunque no lograron cumplir los objetivos previstos, debido a problemas del funcionamiento de las empresas, fallos en los sistemas de incentivos, así como la deficiente infraestructura y ciertos problemas climáticos que agravaron el déficit en la producción agraria.

El diferendo chino-soviético, que fracturó al movimiento comunista internacional durante las décadas de los 60’s hasta fines de los 80’s, llevó al régimen de Kim Il-sung a optar por un camino de desarrollo basado en las “propias fuerzas”, la “Idea Juche”, según la cual, el país lograría su autosuficiencia económica con el esfuerzo propio, iniciando así un proceso de aislamiento que les llevó a distanciarse, incluso de los países comunistas. No obstante, la acumulación sucesiva de déficit comerciales y las necesidades de ayuda técnica llevaron a Corea del Norte a un alto nivel de endeudamiento externo para comienzos de la década de los noventa sin que su capacidad de generación de divisas permitiera cumplir sus obligaciones financieras externas.

La desintegración del sistema socialista mundial y, especialmente, la desaparición de la Unión Soviética entre 1990 y 1991, afectó considerablemente la economía de Corea del Norte, en un sentido similar a lo que ocurrió con Cuba y con Vietnam. El país debió empezar a utilizar divisas para pagar sus importaciones procedentes de los antiguos países socialistas. Se contrajeron tanto las exportaciones como la ayuda económica procedente de China. Así las cosas, la escasez de divisas produjo una contracción significativa de las importaciones norcoreanas de maquinarias y bienes intermedios, lo cual afectó el crecimiento de la producción tanto industrial como agrícola.

A mediados de la década de los noventa se desató la más grave crisis en la economía norcoreana de posguerra. Los problemas relacionados con la crisis de las relaciones económicas internacionales del país, el déficit de divisas, la sucesión de desastres naturales causados por varias inundaciones que afectaron las cosechas, así como los problemas de funcionamiento del sistema económico, excesivamente burocratizado e ineficiente, y el mantenimiento de un esfuerzo presupuestal dirigido a sostener el poderío militar del país, produjeron una contracción estimada del PIB de alrededor del 50% entre 1992 y 1998 y la muerte por hambre de entre un 5% y 10% de la población total, en la que ha sido, sin duda, la mayor tragedia humana después de la Guerra de Corea (Manyin & Nikitin, 2012).

Desde hace décadas, la economía del país está en ruinas. Resulta difícil mostrar con datos el nivel de la debacle económica ya que el gobierno no informa estadísticas sobre su desempeño económico y los organismos internacionales tampoco, porque carecen de la información de fuentes oficiales. La información disponible no pasa de gruesas estimaciones de The Economist Inteligence Unit o de la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA) o de entidades surcoreanas que monitorean la situación económica de su vecino del norte.

El PNUD no reporta el IDH de Corea del Norte por falta de datos que permitan medirlo, sin embargo, vale mencionar que la esperanza de vida al nacer de un surcoreano es de 80,7 años mientras que la de un norcoreano es de 69 años. Por otra parte, el intercambio comercial total de Corea del Sur en 2012 alcanzó la cifra de 1,079 billones de dólares y el del norte alcanzó sólo a 6,7 mil millones de dólares. Según estimaciones realizadas en el Banco de Corea, el PIB de Corea del Norte para 2011 fue de 21,8 mil millones de dólares corrientes (Park, 2012), lo cual representa un per cápita aproximado de 890 dólares anuales, una cifra que ubica a este país entre los más pobres del planeta. De acuerdo con esta estimación, el crecimiento promedio anual del PIB de Corea del Norte entre 2006 y 2011 ha sido de -0,1%, lo cual es ilustrativo del comportamiento negativo de la economía en los últimos años (Park, 2012).

El fracaso económico del país ha llevado al gobierno a algunos cambios en el sistema económico; aunque éstos siempre han estado supeditados al objetivo de mantener el control absoluto de la sociedad, lo cual se convierte en un serio obstáculo para que dichos cambios sean realmente profundos.

Siguiendo la experiencia china de zonas económicas especiales para atraer capital extranjero, en 1991 se estableció la Zona Económica Especial (ZEE) de Rason, en la que han invertido, sobre todo, compañías chinas y rusas. Sin embargo, a diferencia del caso de China, en sus más de 20 años de existencia esta ZEE no ha tenido un impacto significativo ni en el crecimiento económico ni en la inserción económica internacional del país. Ello se ha debido a factores tales como: la falta de interés real del gobierno de Pyongyang de ceder importantes espacios de control (uso de divisas en transacciones, libre contratación de fuerza de trabajo, precios y salarios distintos a los que funcionan en la economía doméstica, etc.), inexistencia –con excepción de los coreanos “Chongryon” residentes en Japón y que son pro Corea del Norte- de una comunidad coreana exiliada lo suficientemente fuerte como para constituir una fuente de transferencia de recursos de inversión, así como el relativo desinterés de ciertos actores externos (Abrahamian, 2012).

Sin embargo, el proyecto de inversión extranjera que más ha avanzado ha sido el del Complejo Industrial de Kaesong, que funciona desde 2004 y que fue concebido como un “joint venture” entre los gobiernos de Corea del Norte y Corea del Sur para que empresas del Sur elaboren productos industriales en dicha región cerca de la zona desmilitarizada de la frontera entre los dos Estados. Este complejo al que puede accederse desde el sur tanto por carretera como por línea férrea, comenzó con 15 empresas surcoreanas y actualmente participan en él más de 120, que emplean a 53 mil trabajadores norcoreanos y producen más de 2.000 millones de dólares en bienes intensivos en mano de obra, tales como calzado, confecciones y relojes de pulsera. Corea del Norte recibe alrededor de 90 millones de dólares procedente de los salarios de los trabajadores norcoreanos, que no pueden ser contratados directamente por las compañías surcoreanas sino por una empresa estatal norcoreana que cobra los salarios de los obreros en divisas y les paga a éstos en la moneda local, el won de Corea del Norte. El pasado 3 de abril, el gobierno norcoreano bloqueó el movimiento de trabajadores y de equipos de transporte surcoreanos en ambos sentidos de la frontera, ocasionando pérdidas a los inversionistas surcoreanos.

Este tipo de decisiones pone en entredicho la voluntad real de cooperación económica de los líderes norcoreanos y genera incertidumbre por la alta sensibilidad de los negocios frente a la coyuntura política.

En los últimos años, el régimen norcoreano ha ido combinando la retórica militarista con una serie de acciones precisas aisladas que muestran su naturaleza agresiva, bajo el argumento de constituir un elemento disuasorio de posibles agresiones externas contra su país. Desde la década de los noventa comenzó a desarrollarse el programa nuclear que, en sus inicios se anunciaba con objetivos pacíficos para asegurar la sostenibilidad energética del país pero que en los últimos años ha demostrado su verdadero objetivo militar.

Así las cosas, con el compromiso de interrumpir su programa nuclear, Corea del Norte logró pactar con Estados Unidos un programa de asistencia energética de alrededor de 600 millones de dólares entre 1995 y 2003 y entre 2007 y 2009, hasta que en abril de ese último año, Corea del Norte abandonó las “Conversaciones de los Seis” (las dos Coreas, Estados Unidos, China, Rusia y Japón) y decidió revitalizar su programa de misiles de largo alcance y sus pruebas nucleares (Manyin y Nikitin, 2012).

La escalada militarista de Corea del Norte incluyó el hundimiento del buque de guerra surcoreano en marzo de 2010 pero que fue negado por el régimen de Kim Jong-il, el bombardeo la isla surcoreana de Yeonpyeong en noviembre de 2010, en el que murieron dos soldados y dos civiles sucoreanos, el lanzamiento de un misil tierra-aire en diciembre de 2012, el ensayo nuclear de febrero de este año y el reciente anuncio de la reactivación de la planta nuclear de Yongbyon, de acuerdo con un discurso que el nuevo líder Kim Jong-Un pronunció el domingo 31 de marzo de 2013.

En respuesta a estas medidas, Estados Unidos y Corea del Sur, anunciaron el desarrollo de ejercicios militares defensivos contra una posible agresión norcoreana y el Consejo de Seguridad de la ONU ratificó sus sanciones económicas contra el régimen norcoreano. Por otra parte, Corea del Norte ha dejado de recibir la ayuda alimentaria procedente de Estados Unidos y de Corea del Sur y la ayuda energética que recibía del gobierno norteamericano. Sin embargo, la efectividad de las sanciones económicas es discutible mientras que desde China sigan llegando todo tipo de bienes a su díscolo aliado.

La espiral guerrerista desatada por Corea del Norte ha alcanzado su punto máximo con la declaración de la suspensión del armisticio que puso fin a la Guerra de Corea, con lo cual ambos países están de nuevo en guerra, desde el punto de vista técnico y la suspensión de todo tipo de comunicaciones militares y civiles entre el norte y el sur.

Sin embargo, el análisis de esta situación no puede abstraerse de las claves internas que determinan el contexto político y económico norcoreano.

El país está exhausto económicamente. Carente de los recursos propios para salir de su crisis crónica, depende excesivamente de los recursos de ayuda externa en alimentos y energía, además de materias primas y maquinarias para que funcione su obsoleta industria y China, por sí sola, no puede ni quiere ser el único sostén del régimen norcoreano a pesar de la alianza que les une políticamente. De hecho, las acciones del régimen norcoreano entorpecen los objetivos económicos y de política exterior de la actual dirección china. Por tanto, las acciones guerreristas pueden constituir un chantaje a la comunidad internacional, y muy especialmente, a Estados Unidos y a Corea del Sur, para obligarles a reconsiderar su programa de ayuda a cambio de una mayor tranquilidad en la región.

Por otra parte, desde el punto de vista político, estas acciones en las que resulta una mayor preeminencia del alto mando militar en la estructura de poder del régimen podría ir orientada hacia una mayor legitimación de Kim Jong-Un como líder supremo del país y a asegurar la unidad monolítica de la dirección militar en torno a su figura y al mismo tiempo, puede significar una señal favorable a los grupos más conservadores de la dirección norcoreana opuestos a los tímidos cambios que muestra la política económica reciente.

Corea del Norte es el único país del mundo que tiene como Presidente Eterno a un muerto, Kim Il-sung. Cuando falleció su hijo Kim Jong-il en 2011 fue declarado Secretario General Eterno del Partido del Trabajo de Corea (PTC), por lo que su hijo y sucesor, Kim Jong-Un, debió conformarse con el cargo de Primer Secretario del Partido y “Primer” Presidente del Consejo Nacional de Defensa, ya que su finado padre también ostenta el título de Presidente Eterno del supremo órgano militar del país. El actual dirigente norcoreano accedió a las máximas posiciones de poder con sólo 28 años de edad, casi total inexperiencia en los asuntos de Estado pero promovido especialmente por su padre, pasando por encima de toda la jerarquía militar y partidista que constituía la llamada “segunda generación” de dirigentes que acompañó a Kim Jong-il en sus 17 años de mandato, desde la muerte de Kim Il-sung en 1994.

De hecho, en los últimos tiempos se han producido algunos cambios significativos en la cúpula dirigente. En julio de 2012, se anunció la destitución del Vice-mariscal Ri Yon-ho (70), uno de los cinco miembros del poderoso Presídium del Buró Político del PTC, Vicepresidente del Consejo Nacional de Defensa y Jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas, por “problemas de salud”. De acuerdo con fuentes surcoreanas, el Buró Político en pleno concurrió al anuncio de su reemplazo y otras fuentes sugieren que incluso fue ejecutado. Más recientemente, le tocó el turno al primer ministro y también miembro del Presídium del Buró Político, Choe Yong-rim (81), quien debió ceder su puesto al frente del gobierno al ex primer ministro Pak Pong-ju (74), que ya había ejercido esa función entre 2003 y 2007, y al que ciertas fuentes atribuyen un fallido intento de reformas que lo llevó a su destitución hace seis años. Choe Yong-rim fue trasladado al cargo ceremonial de Vicepresidente honorario del Presídium de la Asamblea Popular Suprema y aparentemente conserva su rango dentro del Partido. El nuevo Primer Ministro ascendió también al Buró Político del PTC.

De acuerdo con las imágenes del pleno de Comité Central efectuado el 31 de marzo, divulgadas por la agencia de prensa norcoreana, el centro del poder en la actualidad está formado, además de Kim Jong-Un (30), por Kim Yong-nam (85), presidente del Presídium de la Asamblea Popular Suprema, el vice-mariscal Choe Ryong-hae (63), vicepresidente de la Comisión Militar Central y Director del Departamento Político del Ejército Popular Coreano, el general Jang Son-taek (67), Vicepresidente del Consejo Nacional de Defensa, esposo de la tía y aparente tutor político del máximo líder, así como el Primer Ministro Pak Pong-ju (74).

En resumen, más allá de toda la parafernalia verbal del máximo líder norcoreano y de las apelaciones guerreristas de los jefes militares que anuncian la capacidad de atacar Estados Unidos y Corea del Sur, el régimen de Pyongyang podría estar buscando elevar al máximo la tensión para obligar a los otros dos países a suspender las sanciones económicas y a retomar el camino de la cooperación económica de manera que les ayude a paliar la severa crisis que afecta al país. Por otra parte, Kim Jong-Un podría estar usando este asunto para demostrar su fuerza y capacidad de mando en el país, al tiempo de ratificar la prioridad de las cuestiones militares (Songun) sobre las cuestiones económicas y de mejoramiento del nivel de vida de la población que parecían orientar la política económica más reciente.

Si el gobierno de Corea del Norte comete el error de desatar una guerra nuclear sería un suicidio terriblemente costoso para la humanidad, pero suicidio al fin, porque difícilmente, esta vez, China o Rusia estén dispuestas a involucrarse a favor de este régimen y en contra de sus propios intereses estratégicos.

Cali, 4 de abril de 2013.

Referencias:

Abrahamian, Andray (2012) “A Convergence of Interests: Prospects for Rason Special Economic Zone”. Korea Economic Institute. Academic Papers.

CIA (2013) “CIA World Facts, 2012-2013″.

International Institute for Strategic Studies, IISS (2010) The Military Balance, 2010. Rutledge, ISBN. 1857435575

IMF (2012) World Economixc Outlook Database. http://www.imf.org

Maddison, Agnus (2002) “Economía Mundial: una perspectiva milenaria”. Ediciones Mundiprensa, Madrid

Maddison Project (2012). http://www.ggdc.net/maddison/maddison-project/home.htm

Manyin, Mark & Nikitin, Mary Beth (2012) “Foreign Assitance to North Korea. Congressional Report Service”. R40095. http://www.crs.gov

OMC (2013) Estadísticas de comercio internaciona. http://www.wto.org

Park Yung Hwan (2012) “Gross Domestic Product Estimates for North Korea for 2011. The Bank of Korea.

PNUD (2013) “Informe de Desarrollo Humano, 2013. El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso”. http://www.undp.org

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About mauriciodemiranda

Doctor en Economía Internacional y Desarrollo, Universidad Complutense de Madrid, España. Licenciado en Economía, Universidad de La Habana, Cuba. Profesor Titular, Departamento de Economía, Pontificia Universidad Javeriana, Cali, Colombia.
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4 Responses to Corea del Norte. Entre la miseria del pueblo y el chantaje nuclear.

  1. alfredo says:

    Muy bien mauro,como siempre aprendiendo mucho de ti…Felicidades.

  2. camiloz says:

    Gracias por la información profesor, esta muy buena la nota, la verdad sirve para entender bien el problema y para entenderlo toca saber su origen que no lo dan a conocer muy bien los medios de comunicación o por lo menos no los artículos que he leído hasta el momento de la noticia.

  3. Tomas says:

    Mauricio, muchas gracias por compartir este excelente artículo. Además de usar cifras confiables y actualizadas, el análisis comparado es bastante ilustrativo y pertinente por estos días. El escrito, en mi opinión, permite dilucidar las consecuencias de un sistema y el otro… Muy interesante los datos del PIB per cápita y expectativa de vida.

    Saludos,

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