Reforma migratoria en Cuba

balseros

Hoy ha sido publicado el Decreto Ley 302 que modifica la Ley de Migración de Cuba. Más allá del contrasentido institucional de que una Ley, promulgada por la Asamblea Nacional, sea modificada por un Decreto Ley, emitido por el Consejo de Estado, estamos en presencia de la más grande modificación de las normas migratorias de Cuba en más de 30 años.

Los aspectos principales de la medida pueden resumirse en los siguientes: 1) eliminación del requisito del permiso de salida del país para viajes privados de los ciudadanos residentes en Cuba (excepto los “cuadros, profesionales y atletas de alto rendimiento” que deben solicitar permiso de salida para viajes personales), 2) eliminación del requisito de contar con una carta de invitación del país a visitar, 3) ampliación de 11 a 24 meses del tiempo que los cubanos residentes en la isla pueden estar fuera del país de manera ininterrumpida sin ser considerados “emigrados”, y 4) supresión del pago al Gobierno, a través de los consulados en el exterior, de prórrogas mensuales por los tiempos superiores a 30 días que los cubanos permanecían fuera del país.

En términos económicos, los cubanos que permanezcan 11 meses visitando a familiares o amigos en el exterior se ahorrarán alrededor de 700 dólares si se trata de países de América Latina y mucho más si se trata de Estados Unidos o Europa Occidental donde las tasas consulares por prórrogas son más altas. Adicionalmente, se producirá un evidente ahorro de tiempo por los trámites que ya no serán necesarios al eliminarse los ya mencionados permisos de salida, cartas de invitación y prórrogas mensuales cuando los viajes no excedan 24 meses.

No cabe dudas de que éste es un paso en la dirección correcta en el tema migratorio que debió ser resuelto hace mucho tiempo. Sin embargo, no es suficiente.

El gobierno cubano, al igual que los de otros países en los que se instauró el llamado “socialismo real” abordó el problema de la emigración como un problema de seguridad nacional, consideró a los emigrados como enemigos y trazó la funesta línea divisoria de “nosotros o ellos” que fracturó a miles de familias cubanas en el desencuentro de la lejanía. Así, bajo ese sistema, los cubanos perdimos nuestra libertad de viajar libremente fuera de nuestro país, un derecho con el que contábamos en la llamada república burguesa. Durante muchos años, los cubanos carecimos del derecho a viajar como turistas por el mundo; sólo podíamos viajar si lo hacíamos en misión oficial o si decidíamos establecer nuestra residencia fuera de la isla, para lo cual debíamos solicitar un permiso de salida que las autoridades concedían a discreción.

La ley de Migración de 1978 que ahora se modifica estableció la posibilidad de salidas temporales del país, limitadas por los mencionados permisos de salida y por las cartas de invitación que los viajeros debían obtener de familiares o amigos que tuvieran ciudadanía o residencia en el extranjero en las que debía quedar patente que los que invitan aseguraban los gastos de viaje y manutención de los invitados.

A partir de entonces, miles de cubanos abarrotaron las oficinas de Emigración del Ministerio del Interior que debieron establecerse por municipios para poder atender la marea de solicitudes de viaje, trámites que además de un oneroso tributo al Estado, significaban un proceso verdaderamente kafkiano en términos de costos de transacción.

Los viajeros cubanos requerían de una carta de invitación emitida desde el exterior legalizada en un consulado cubano con un costo de 140 dólares. Esa carta que antes se hacía directamente en los consulados luego había que redactarla en notarías con las legalizaciones correspondientes y presentarlas finalmente a los consulados quienes cobraban 140 dólares sólo por recibirlas más 20 dólares por un “cable” que ya no se usa como medio de comunicación porque es más fácil y rápido el correo electrónico.

Cuando la susodicha carta llegaba a Cuba se distribuía a través de la Notaría Internacional, entonces comenzaba el peregrinaje hacia las oficinas de Emigración para solicitar el permiso de salida que podía ser favorable o no. Es decir, muchos solicitantes de permisos de viaje tenían la dicha de que el MININT les aceptara su solicitud y les concediera la posibilidad de viajar y muchos veían y siguen viendo frustradas sus esperanzas incluso hoy cuando se les ha negado la posibilidad de viajar al exterior.

Este tipo de restricciones ha sido una violación del artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de la ONU de la que Cuba es signataria y que establece que “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado” y que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.

El nuevo Decreto Ley parece flexibilizar parcialmente el problema migratorio. Y digo parcialmente porque no existe razón alguna para que un ciudadano de un país se vea obligado a regresar a su país antes de 24 meses para no perder su condición de residente o para no ser considerado “emigrado” con la connotación que el término tiene para la realidad cubana. Y digo parcialmente también porque no me parece aceptable que ciertos ciudadanos considerados como personal de “vital importancia” para la economía nacional  o incluso atletas de alto rendimiento se vean sometidos a la obligación de solicitar un permiso de salida que como tal permite a las autoridades la discrecionalidad de concederlo o no. Este tipo de tratamiento discriminatorio atenta contra uno de los principios jurídicos elementales del derecho moderno: la igualdad ante la ley, también refrendada por el artículo 7 de la mencionada Declaración.

Finalmente, el nuevo Decreto Ley no flexibiliza el tratamiento migratorio de los cubanos que residen fuera de la isla. Se mantienen las categorías de “emigrados” y “con permiso de residencia en el exterior” a los cuales se les limita el tiempo de permanencia en su país de nacimiento y ciudadanía a 90 y 180 días, respectivamente. ¿Cuál es la razón de semejante restricción?

La población cubana que reside fuera de la isla constituye alrededor de una quinta parte de la que reside en el país, lo cual es, sin duda significativo desde el punto de vista demográfico pero también desde el punto de vista económico.

Por estas razones, creo que resultaría conveniente un abordaje más profundo del problema de la emigración cubana y su rol posible en la reestructuración de la economía. La experiencia de China y de Vietnam, que permitieron que sus emigrados contribuyeran con sus capitales a los procesos de desarrollo de ambos países, después de sus respectivas reformas económicas, puede mostrar un camino que permita considerar la necesidad de eliminar las restricciones que actualmente limitan la relación de pertenencia de los emigrados con su país de origen.

Pero, al margen de consideraciones económicas, no es posible seguir viviendo en el paradigma del desencuentro. Los cubanos lo somos tanto los de dentro como los de fuera. Es el país de unos y de otros y como ciudadanos debemos contar con los mismos derechos y deberes.

En conclusión, creo que una adecuada ley de migración debería ser aquella que regulara las condiciones de inmigración de los extranjeros en Cuba, tal y como ocurre en la mayoría de países del mundo y en ningún caso las condiciones que determinen el movimiento de los cubanos desde y hacia su país. En este aspecto, el mínimo deseable no puede ser otro que la libertad plena.

About mauriciodemiranda

La Habana, 1 de abril de 1958. Doctor en Economía Internacional y Desarrollo, Universidad Complutense de Madrid, España. Licenciado en Economía, Universidad de La Habana, Cuba. Profesor Titular del Departamento de Economía y Director del Centro de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico de la Pontificia Universidad Javeriana, Cali, Colombia.
This entry was posted in Cuba. Bookmark the permalink.

3 Responses to Reforma migratoria en Cuba

  1. Fernando González Pérez says:

    ¡¡Saludos Mauricio!!
    Muy buena la idea del Blog. Citas la Declaración de Derechos Humanos y ¿que tal nuestra constitución?
    Suerte y Besos,

  2. Marite says:

    Me he leído de corrido todos los posts y mi opinión es que recorres con vasta información e imparcialidad (cosa escasa entre cubanos, sobretodo que han sufrido, como tú) todos los temas, pero especialmente el de Corea y Cuba y no me sale otra frase resumen que esta: Ole por ti Mauricio!!!! Besos

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s