Acabo de ver la intervención de Marino Murillo en la Asamblea Nacional de Cuba, a través de la Mesa Redonda en la TV cubana. Me llaman la atención varias cosas, algunas de las cuáles considero que requieren precisión:

1. Afirma que “se han tomado decisiones en la economía, todas correctas en su momento, pero la principal fuente de ingresos de las personas, no es precisamente el trabajo”. Entonces, ¿cuál es? Yo pienso que la principal fuente de ingresos de la mayor parte de la población sí es el trabajo, pero que los ingresos de los trabajadores no son suficientes para asegurar la satisfacción de sus necesidades y eso es otra cosa. Una parte de la población ha estado recibiendo remesas a través de sus familiares residentes en el exterior y éstas solo le permiten a esa parte de la población sobrevivir en mejores condiciones que las que tiene la inmensa mayoría de la población cubana y al mismo tiempo esas remesas se inyectan en la circulación monetaria del país y generan una determinada demanda efectiva.

2. Menciona que se han producido distorsiones en la economía, como resultado de la circulación de dos monedas nacionales, con diversos tipos de cambio y que la mayor de esas distorsiones es la sobrevaloración del peso cubano, que ha mantenido en el circuito empresarial un tipo de cambio inamovible de 1 USD = 1 CUP por más de 60 años. No estoy de acuerdo en que fueran “medidas necesarias en su momento”. En mi opinión, fue un error del gobierno cubano mantener un tipo de cambio fijo del peso cubano que no guardaba relación con las realidades económicas, conduciendo a que el tipo de cambio dejara de cumplir su papel como el precio relativo de la moneda nacional respecto a las monedas extranjeras, al punto de desconectar la realidad económica nacional de la realidad económica internacional. Y también creo que fue un error crear semejante desorden en la economía nacional al dolarizar un segmento de la economía nacional que desde los años 90’s del siglo XX se desvinculó, en la práctica, del segmento que funcionaba en la moneda cubana. Como también fue un error crear una segunda moneda nacional cubana, supuestamente convertible, que rápidamente perdió convertibilidad y también se sobrevaloró al emitirse sin cumplir con las obligaciones de la “caja de conversión” que, supuestamente, aseguraba su convertibilidad.

3. Refiriéndose a las preocupaciones del público sobre la forma como se producirá la unificación monetaria y cambiaria (en la que ciertamente se elimina el CUC pero no el USD o las demás monedas libremente convertibles en las que operan ciertas tiendas que venden, de forma exclusiva, productos que son parte de las necesidades cotidianas de la mayor parte de la población en países normales), mencionó que “nadie quiere perder un pedacito, nadie quiere ir para atrás”, para luego advertir que “la devaluación llevará a la necesidad de ajustes”. Por supuesto que nadie quiere ir para atrás. Históricamente, la humanidad ha tratado de buscar la prosperidad como aspiración racional en la única vida conocida. Sin embargo, ir hacia atrás es una triste realidad que vive Cuba desde hace muchos años. Se avanza en muchas cosas, esto es innegable, pero en muchas otras, que tienen que ver con la cotidianidad, se retrocede. Desde hace treinta años el balance de la vida cotidiana en Cuba está marcado por el estancamiento o el retroceso de las condiciones económicas y, por tanto, por el aumento de la brecha de necesidades insatisfechas por la población. No cabe dudas de que el endurecimiento de las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos contribuye significativamente a las dificultades de la vida cotidiana de la población cubana, pero desde hace muchos años el gobierno cubano ha debido y ha podido adoptar medidas conducentes a una reforma profunda de la economía cubana, que habrían evitado el actual estado de cosas, sobre todo si tenemos en cuenta otras experiencias internacionales que, al menos en el desempeño económico, han tenido resultados positivos.

4. Resulta que ahora se afirma que ni el peso cubano (CUP) ni el mal llamado peso convertible (CUC) cumplen plenamente las funciones del dinero y, claro, por eso es necesario introducir una nueva dolarización parcial, lo cual no se dijo pero queda implícito, además, por intervenciones anteriores de autoridades económicas del país. Pues bien, ¿por qué el CUP o el CUC no cumplen las funciones del dinero? ¿Quién o quienes son los responsables de que eso haya ocurrido? ¿Ha ocurrido de manera espontánea o es el resultado de decisiones erradas de política económica? En mi opinión, desde hace décadas se acumulan decisiones equivocadas en materia de política económica y nadie ha respondido ni responde por ello.

5. Es claro que la sobrevaloración del peso cubano ha sido un pesado fardo para las empresas estatales y para toda la economía nacional y es cierto también, que la población cubana ya vivió la devaluación del peso cuando ha tenido que adquirir bienes esenciales a unos precios excesivamente altos si se tiene en cuenta el nivel de sus ingresos. Resulta llamativo que a esos precios excesivos no solo se han estado vendiendo productos importados sino también productos nacionales. A menudo se insiste, desde el gobierno, que no se ha producido una “terapia de choque” para distinguir los ajustes macroeconómicos de los realizados en otros países de la región, pero es que en realidad Cuba lleva tres décadas en “terapia de choque”, con la diferencia esencial frente a las realidades de otros países de que no se ha abandonado el compromiso de acceso universal a los servicios de salud y de educación pero ¿acaso no es terapia de choque sufrir un deterioro considerable del ingreso real (capacidad adquisitiva del ingreso)? ¿acaso no es terapia de choque la escasez generalizada de bienes que son parte de la vida cotidiana y la incapacidad de acceder a ellos con los ingresos que resultan del trabajo? ¿acaso no es terapia de choque carecer de los medios elementales para reparar las casas y evitar que se derrumben ante los huracanes o tormentas? Ciertamente es choque pero no terapia. Y lo peor es que tantas privaciones y dificultades en medio de las necesidades de ajustes macroeconómicos, no han producido resultados positivos, entre otras cosas, porque a lo largo de estos años las autoridades responsables no han adoptado las medidas adecuadas sino que han persistido en un modelo de sistema económico que ha probado históricamente su ineficiencia.

6. Asumiendo que el CUC desaparece de la escena con “entierro de pobre”, tenemos que en la actualidad 1 USD es igual a 1 CUP en el circuito estatal y 1 USD equivale a  24/25 CUP en el “circuito de la población”. Sabemos que ambos tipos de cambio serán unificados pero no sabemos a qué magnitud. Sabemos que el primero de ellos será devaluado pero no sabemos si el segundo también lo será o si la unificación se producirá en algún punto entre ambos límites, más bien cercano al segundo, en cuyo caso se trataría una revaluación del segundo. Mientras tanto, el secretismo se impone. Se ha afirmado que ningún gobierno anuncia cuándo va a hacer una devaluación ni en qué medida. Y dice bien, porque desde hace cerca de 50 años, la mayor parte de las monedas del mundo se aprecian o deprecian como resultado de la correlación entre la oferta y la demanda en los mercados de divisas y no como resultado de decisiones de los gobiernos, aunque en ocasiones los gobiernos intervienen para influir en el curso del tipo de cambio. Valdría la pena mencionar que la incertidumbre creada por el propio gobierno, junto a la escasez real de divisas generada por la parálisis de algunos de los principales sectores de la economía cubana que son transables internacionalmente, están generando una rápida tendencia a la devaluación del CUC y, por tanto, del CUP en los mercados cambiarios informales, que se desarrollan cuando los mercados institucionalizados no funcionan adecuadamente. Como en las CADECA no hay dólares suficientes para comprar a 25 CUP, en los mercados informales, con mucha dificultad, se adquieren a 35, 40 e incluso 50 CUP y si esto continúa así, sin dudas continuará subiendo. Son las leyes objetivas de la economía, que se imponen sobre la terquedad de quienes intentan vulnerarlas. ¿O será que alguien se ha olvidado que en los años 90’s 1 USD llegó a valer 120-150 CUP en los mercados informales?

7. También afirmó que la devaluación será un estímulo para las exportaciones, “tributará” a la sustitución de importaciones, y estimulará a la inversión extranjera. Lo primero es correcto siempre que tengamos qué exportar (no solo se compite en precio, también se compite en calidad). Lo segundo es también correcto, siempre que exista la posibilidad de desarrollar una producción nacional que sustituya importaciones, porque si esa producción no existe, se importará más caro y ello deteriorará la balanza de pagos internacionales. Lo tercero no es correcto, más bien es todo lo contrario. Los inversionistas internacionales no se incentivan a invertir en un país cuya moneda es débil y se devalúa, porque al invertir, lo que ocurre en un país normal es que la moneda en la que se invierte se cambia a la moneda nacional a una determinada tasa y después de cierto tiempo al obtener utilidades que luego se quieren repatriar las deberá cambiar a un tipo de cambio devaluado y por tanto obtendrá menos unidades de la moneda extranjera que las que obtendría con el tipo de cambio anterior. Es decir, la evaluación puede resultar en una especie de descuento de la tasa de ganancia. Esto último no sería así si el tipo de cambio se mantuviera fijo por un período largo de tiempo, lo cual conduciría a distorsiones parecidas a las que hoy existen, si ese tipo de cambio se despega de la realidad, y tampoco sería así si el inversionista opera en una moneda libremente convertible, pero esto sería repetir las condiciones de los años 90, que ya sabemos adonde condujeron. Si se pretende dolarizar un segmento de la economía, deberían dolarizarla toda o los perjudicados serán, una vez más, los ciudadanos.

8. Queda claro que el gobierno cubano sigue aferrado a la centralización de decisiones económicas que deberían corresponderle al mercado. Se habló de 42 precios mayoristas centralizados y 30 precios de acopio centralizados. Se ejemplificó con una ficha de costo del arroz húmedo en la que el productor agrícola recibiría los mismos 1.354 pesos de utilidad por tonelada producida, pero sus costos pasan de 2.124 pesos a 4.085. Y dijo Murillo: “te subimos los costos, pero te mantuvimos la utilidad”. Y si, pero es evidente que la tasa de utilidad disminuye en casi la mitad, por lo que la rentabilidad financiera de la inversión disminuye. ¿No será esa una razón para que el productor decida producir otra cosa que le resulte más rentable? A lo mejor no puede, porque el gobierno le dirá que eso es lo que tiene que producir y estaremos en las mismas, es decir, con un sector agropecuario que no es eficiente, que no produce suficientemente y que tiene muchísimos obstáculos para crecer y desarrollarse.

9. La coda de la intervención fue mostrar la diferencia existente entre la población en edad laboral (7.146.181 personas) y la población económicamente activa (4.559.100 personas) para un 63,8% de tasa de actividad, y dijo “hay muchas personas en Cuba en edad laboral que no trabajan y las encuestas dan que superan el millón 200 mil, el millón 300 mil personas” y al quitar subsidios “la solución que le queda a todas esas personas es salir a buscar empleo” y eso “… hay que verlo como una reserva laboral para todos los programas que el país tiene”. Esto podría indicar que se mantiene la idea de decidir desde la administración estatal (ahora haciendo énfasis en los municipios) para la asignación de la fuerza laboral “en los programas que el país tiene”. Pareciera que no existe una intención real de facilitar, favorecer y estimular el emprendimiento y el auto empleo, lo cual significa, en la práctica no tener en cuenta las inmensas posibilidades del emprendimiento privado y cooperativo en el crecimiento y el desarrollo económico del país.

El enfrentamiento de los problemas económicos estructurales que tiene Cuba tiene una naturaleza política y los errores de ahora tendrán consecuencias políticas mucho más graves que las que han tenido los errores que se han cometido en el pasado. ¿Son conscientes de eso?

Foto tomada de Granma. Estudios Revolución.